¿Está UD. de acuerdo con la activación del PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO en Venezuela?

domingo, 12 de enero de 2014

Diputada María Corina Machado, La vía es la Constituyente

Para la parlamentaria el diálogo que promueve el gobierno es fraudulento y solo busca compartir responsabilidades con la oposición 

La diputada sostiene que el desbordamiento de la criminalidad es usado por el Gobierno como mecanismo de control social y por eso tienen ninguna política pública
12 DE ENERO 2014 - 12:01 AM

Ficha Personal
Ingeniera industrial y diputada a la Asamblea Nacional. Jefe de la fracción de independientes del Parlamento.

María Corina Machado, diputada independiente a la Asamblea Nacional, habla con vehemencia y su discurso no admite ambages. La violencia desbordada y la criminalidad tienen para ella un único responsable: el gobierno de Nicolás Maduro, que las utiliza de manera intencional como un mecanismo de control social.

“No se trata de pedir rectificación de las políticas, porque simplemente no quieren hacerlo. La violencia es deliberada, quiere a un pueblo sometido. No hay políticas, sino caos y anarquía”, sentenció.

Afirmó que tras la muerte de la Miss Venezuela 2004, Mónica Spear, y la su esposo, Maduro solo responde por la repercusión internacional que tiene el caso. “Les preocupa el costo político que pueda tener esto”.

Aseguró que Maduro intenta endosarle a la oposición su responsabilidad por el fracaso de sus políticas, y que la coalición opositora le dé estabilidad y legitimidad ante las medidas económicas que tendrá que adoptar este año.

—El país está convulsionado por el crimen de Mónica Spear y su esposo. ¿El gobierno dio un paso al convocar a los gobernadores y alcaldes para discutir sobre la inseguridad?

—Ese asesinato es muy sentido porque es una figura pública cercana a la gente, pero ese es el drama de 200.000 familias. La violencia es un instrumento de control social: físico, político y espiritual. Ha sido usado por el gobierno de manera intencional. No es un tema de pedirle a Maduro que corrija o rectifique; no es que no pueda hacerlo, es que no quiere hacerlo. La diferencia con Cuba es el régimen mataba directamente a sus disidentes. En Venezuela se ha incentivado el hampa desbordada para ejercer violencia. Hay más de 10 millones de armas en la calle, colectivos armados por el gobierno, una impunidad a través de la destrucción del sistema judicial, y se ha logrado mandar el mensaje de que aquí el crimen sí paga. Hay un discurso de odio y de venganza permanente por parte de quienes ejercen el poder. No habrá solución a la violencia, a la escasez, a la inflación, y no habrá posibilidad de democracia y libertad mientras Maduro esté en Miraflores. 

—Por primera vez en quince años el Gobierno admite que hay un problema con la inseguridad. 

—Cada vez que el gobierno se ve puesto contra la pared dice: "Ahora sí, ahora sí vamos a resolver el problemita. Vamos a dialogar para corregirlo juntos", y cuando la efervescencia baja, vuelve a la brutalidad. Este gobierno sistemáticamente busca transferir su responsabilidad a otros. Con la inseguridad pretenden aplicar lo mismo: "Somos una sociedad violenta, enferma". Entonces, ¿esto no es responsabilidad de quienes tiene 15 años en el poder? La función fundamental del gobierno es preservar la vida de los ciudadanos. ¿Si esa no es la función del gobierno, entonces de quién es? El gobierno está consciente del grado de destrucción de la calidad de vida de la gente, y de lo que viene.

—¿Usted cree que todo esto es deliberado?

—Absolutamente. Es un régimen de control social. En la medida que se destruye la cohesión social y se tiene a un ciudadano totalmente dependiente del Estado, y se busca ideologilizarlo, como con la resolución 058 del Ministerio de Educación, o lo que se vive en la frontera con el ELN metido en las escuelas del Táchira, y se tiene a una población que pasa todos sus días de cola en cola para cubrir sus necesidades, ¿en qué momento ejerce su ciudadanía? Se consumen. Lo que se busca es destruir hasta la dinámica familiar, que es donde se genera la conciencia de un ciudadano libre, y eso es lo que quieren pulverizar. Y lo que es peor: destruir la República a través de la entrega de la soberanía nacional a Cuba.

—¿Cuál es su valoración de la reunión del miércoles entre gobernadores y alcaldes con Maduro?

—Fue un monólogo, Maduro no escuchó a nadie. Expuso sus puntos de vista en un momento en el cual el régimen necesita estabilidad y apaciguar a las fuerzas de oposición por su nefasta actuación. Cuando Maduro habla de un plan de pacificación, habla de acallar a la oposición y a todos aquellos que disentimos.

—¿No cree necesario medidas conjuntas con gobernadores y alcaldes sobre la inseguridad?

—Los gobernadores y alcaldes tienen una responsabilidad y un mandato popular, requieren lo que les corresponde: dotación policial, información y comunicación, recursos. Otra cosa es asumir políticamente la responsabilidad del fracaso de todas las políticas y de las medidas económicas que van a tomar. El gobierno no tiene como objetivo una agenda común para lograr resultados. La violencia para este gobierno es política de Estado. Si no puedes defender a la ciudadanía, menos puedes defender el territorio. Eso explica lo que ocurre con Guyana y el Esequibo.

—¿Qué medidas debería tomar el gobierno si de verdad deseara atacar el problema?

—En el supuesto de que la espiral de violencia no fuera intencional, tendrían que destituir al ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez Torres, lo que daría una primera evidencia de que lo que ocurre es su culpa y de nadie más. Transferir recursos y respetar las competencias de policías estatales y nombrar personas en el Poder Judicial que defiendan la institucionalidad. Acabar con la persecución política, liberar a los presos políticos y eliminar el lenguaje de odio que representa un modelaje perverso para la sociedad.

—¿Cree que el gobierno tiene políticas eficientes para combatir la criminalidad?

—Es que no hay políticas. Todo lo que existe apuntala el caos y a la anarquía, y ha ido justificando la militarización de la sociedad en todos los ámbitos, por la demanda de orden de una sociedad desesperada por la anarquía.

—¿Gobernadores y alcaldes pueden enfrentar la violencia con medidas aisladas?

—No, necesitan recursos y las competencias que les han quitado. No es solo la visión preventiva. El sistema judicial debe funcionar. No se debe colaborar con el gobierno compartiendo la responsabilidad, porque ellos no quieren resolver el problema.

—¿Cómo puede la oposición apoyar y acompañar a la ciudadanía?

—Hay que cambiar un régimen cuyas políticas son deliberadas para controlar y someter a la población. Para el que tenga dudas, allí está Cuba y sus 55 años en el poder, ese es el diálogo en el que ellos creen. Tenemos un régimen que para mantenerse en el poder necesita una sociedad arruinada, convulsionada y dividida física y espiritualmente, y por eso han ido sembrando el miedo a lo largo de estos años. El desafío es que cada venezolano pueda establecer el vínculo directo entre los dramas económicos y sociales y su raíz política, que sepa quién es el responsable de que maten a la gente, de que no encuentren comida, de la crisis de la salud. El problema es político y la única solución es el cambio del régimen. Nuestro segundo gran objetivo es presentar esa ruta, ¿cómo lograr la remoción constitucional del gobierno lo antes posible? Nuestra Constitución establece diversos mecanismos, como la asamblea nacional constituyente, el referéndum revocatorio y el consultivo, una enmienda, o la renuncia. Venezuela no puede seguir en esta dirección

—¿Qué opina del diálogo que promueve el Gobierno?

—¿Qué quieren ellos de la unidad? Que le demos estabilidad y legitimidad. El gobierno nos dice permanentemente que nos va a liquidar y que jamás vamos a llegar al poder. El que dice eso, ¿puede abrir un espacio para el diálogo? Frente a lo que se viene, quiere compartir y transferir la responsabilidad, porque será brutal. 

—¿Cree que los opositores que asisten a los llamados al diálogo del gobierno le hacen el juego a Maduro?

—Las reuniones han sido distintas; la de los alcaldes y gobernadores fue para coordinar y exigir lo que les corresponde; allí hubo expresiones claras y firmes de la interacción que se está exigiendo. La de la Asamblea Nacional fue diferente porque la AN es un poder autónomo y hay un Ejecutivo que ha humillado al Parlamento y pretende someterlo. Ahí está la Ley Habilitante y el Plan de la Patria. El Plan de la Patria es un plan de gobierno, no una ley, y el único compromiso que tenemos los ciudadanos con él es desconocerlo.

—¿Cree que fue acertado que los tres jefes de fracción de la unidad de la AN se reunieran con Maduro?

—Si pensara que era correcto ir, habría ido. Así lo dije en la Mesa de la Unidad. No fui a Miraflores porque Maduro es ilegítimo y este diálogo que ofrecen es tan fraudulento como sus elecciones.

La vía es la constituyente

La diputada María Corina Machado cree que el mecanismo para lograr una remoción constitucional del presidente Nicolás Maduro es convocar una Asamblea Nacional Constituyente. A pesar de los riesgos que implica una constituyente, explicó que apuesta a este mecanismo porque está convencida de que la mayoría de la ciudadanía quiere un cambio de gobierno, y que al activarlo podrán modificar las condiciones electorales.

“La ventaja de la constituyente es que el llamado ‘poder originario’ permite establecer los términos en que esa elección tiene lugar, tanto en el tiempo como en las condiciones. No depende del régimen y sus instituciones, y allí hay un diferencia fundamental entre la herramienta de la constituyente y las otras opciones que establece la Constitución”, indicó. 

Subrayó que hay que buscar una vía que no esté controlada por el gobierno, y que el sistema electoral administrado por el CNE está corrompido y distorsiona la expresión popular.

Insistió en que la estrategia que escoja la Mesa de la Unidad Democrática debe ser discutida abiertamente, incorporando a varios sectores de la sociedad y oyendo a los ciudadanos. “El propósito de la unidad no es ser la mejor oposición del mundo o la más buena, es lograr sustituir al régimen y darles el poder a los ciudadanos”. Dijo que la unidad debe debatir todas las opciones que están en la carta magna.

martes, 31 de diciembre de 2013

Mensaje de Fin de Año y Año Nuevo de Raúl Isaías Baduel desde Ramo Verde


Ramo Verde, 31DIC13

A los Venezolanos:

Al finalizar este año, nuestro país continúa sumido en una crisis multidimensional, en los ordenes político, económico y social, la cuál pretenden desconocer desde las instancias de quién usurpa el poder ejecutivo con la complicidad artera de los detentadores provisionales del resto de los poderes públicos, quienes dilapidan ingentes cantidades de recursos en "Campañas propagandisticas" en las cuales se distorsiona la realidad presentando un país inexistente.

La verdadera situación de Venezuela, esta caracterizada por: una creciente incertidumbre y desesperanza, dónde particularmente los jóvenes sienten que no tienen futuro, la soberanía mediatizada por países y factores internacionales distintos al clasicamente denominado imperio al establecer alianzas internacionales con actores que violan los derechos humanos amenazando la paz mundial y el deterioro alarmante de la economía golpeando inmisericordemente el bolsillo de los Venezolanos, por un manejo irresponsable y con desconocimiento supino de la Economía Política.

A pesar de esta difícil situación, hay razones y motivos para ejercitar la fuerza transformadora de nuestras convicciones DEMOCRÁTICAS, por tanto: "tenemos que cuidar la fragilidad de nuestro pueblo. Esta es la Buena Noticia: que pobres, frágiles y vulnerables, pequeños como somos, hemos sido mirados con bondad en nuestra pequeñez y somos parte de un pueblo sobre el que se extiende, de generación en generación la misericordia de DIOS de nuestros padres"

La solución a esta crisis multidimensional pasa irremisiblemente por el respeto y la defensa de nuestra Carta Magna, aprovecho la ocasión para reiterar la propuesta de activación del Poder Constituyente Originario, a través de una Asamblea Nacional Popular Constituyente (ANCP) con el fin primordial de restituir la plena vigencia de la Constitución Nacional, según Gaceta Oficial N• 5453 Extraordinario del Viernes 24 de Marzo de 2000. (Arts 5, 333, 347,348,349 y 350 de la CNRBV)


Que YAHVEH ELOHÍM de los Ejércitos bendiga y guarde siempre a nuestra Amada VENEZUELA.
¡¡ Feliz y Venturoso año 2014 !!


Un abrazo.


Raúl Isaías Baduel
CI 4.309.405
@RaulBaduel





lunes, 30 de diciembre de 2013

lunes, 23 de diciembre de 2013

LEOPOLDO LOPEZ: "La salida del Gobierno por la vía constitucional y democrática, la constituyente es la más adecuada"

"Nosotros hemos estado, estamos y estaremos dentro de la Unidad" dijo López.


"La constituyente nos permitiría un activismo de calle, un despliegue cuerpo a cuerpo" "Nosotros ya dejamos atrás el terreno de la política mediática por la vía de los hechos"


ELVIA GÓMEZ | EL UNIVERSAL
Lunes 23 de Diciembre de 2013


Leopoldo López dice que el voto universal, directo y secreto es una herramienta irrenunciable, pero no es la única. Llama a adelantar un esfuerzo de organización colectiva para hacer sentir la propuesta de cambio y "ponerle la mano en el pecho a los abusos del Gobierno".

"Nada cambió del 7 al 9 de diciembre, sigue siendo un Estado delincuente, profundamente antidemocrático, corrupto, ineficiente. La gran discusión ahora es qué hacer con esa realidad, en la que salimos de un ciclo electoral pero estamos en una relación Estado-nación que amerita asumir una posición política en torno al mantenimiento del régimen que está gobernando en Venezuela".

López aclara que él no critica la estrategia plebiscitaria que llevó adelante Henrique Capriles en la campaña municipal, porque "era inevitable".

"El mismo Nicolás Maduro sembró dudas el 14 de abril cuando ofreció una auditoría que no se hizo y por ese cuestionamiento las elecciones del 8 de diciembre adquirieron una connotación nacional".


-¿Cuáles son sus críticas a la estrategia de la Mesa y de Henrique Capriles?

-Hay que reivindicar ese ciclo que se abre antes el 12 de febrero (2012) -donde se escogieron los candidatos nacionales, regionales y municipales- que se cierra el 8D, eso nos obliga a replantear cuál es el nuevo ciclo de la Unidad, de la estrategia política, de la visión. Lo que expresó el resultado electoral no es lo que expresa la opinión de 7 de cada 10 venezolanos que están de acuerdo con que debe haber un cambio. Por distintas razones no logramos expresar esa mayoría nacional en una mayoría electoral y sobre el porqué no se logró eso tiene que ver con lo que es el sistema como tal. No podemos tomar los resultados del 8 de diciembre ni los del 14 de abril sin cuestionar un sistema profundamente injusto que no da la fotografía de lo que es la conciencia nacional. Segundo, hubo un cortocircuito al haber asumido, como yo creo que es correcto, que ganamos las elecciones el 14 de abril pero no lograr que se materializara en un triunfo de hecho. Ese cortocircuito entre el 14A y el 8D es importante atenderlo. La mayoría de los venezolanos que quieren cambio creen que hemos debido salir a defender el triunfo con una protesta ciudadana no violenta, apoyando la voluntad popular ya expresada. Ese derecho de ir a la calle está en la Constitución y es un derecho histórico de los pueblos. Los pueblos se rebelan ante sistemas de dominación desde que la historia es historia.


-Dice que la mayoría quiso salir a la calle en abril para defender "el cambio" según dijeron las encuestas, pero eso quedó en hipótesis porque no se ratificó en las urnas el 8D. Y el 23 de noviembre la manifestación de calle en Caracas fue de las menos concurridas y usted fue uno de los convocantes.


-Yo me he dedicado a recorrer a Venezuela, he conversado con miles de personas para interpretar el sentimiento de cambio y de triunfo. Esas son circunstancias históricas que se dan, donde confluyen factores que invitan a la gente a manifestar públicamente en la calle. Yo no tengo ninguna duda de que la gente se hubiera venido (el 17 de abril a la marcha hacia el CNE) en canoa de Pedernales, caminando de Maracay, a caballo de los Llanos, en bicicleta de Valencia. Ese acompañamiento en la calle, con la gente, por el respeto a la voluntad popular, es muy importante. El voto y la calle son dos herramientas interdependientes, formidables desde el punto de vista de la acción colectiva, democrática, pacífica y sobre todo irrenunciable.

-La propuesta de convocar a una constituyente ha sido polémica, sobre todo por plantearla antes de contar los votos del 8D y hacerla al margen de la Mesa.

-Una cosa fue el resultado electoral y otra el sentimiento nacional de cambio. No olvidemos que existe una situación crítica en lo económico y social y lo político no puede estar estabilizado en un momento en el que existe y se va a profundizar una situación de descontento. Vamos a ver los efectos de la escasez, de la inflación y la diferencia abismal entre el dólar oficial y el dólar paralelo presionando sobre los precios -especialmente de los alimentos- y sobre el empleo. Nosotros tenemos que asumir la responsabilidad de estar a la vanguardia del ámbito político de todo el país democrático, que es más de la mitad de los venezolanos o por lo menos la mitad, que buscan una salida al desastre del proyecto de destrucción nacional que representa Maduro.


-¿Qué viabilidad tiene promover una constituyente con los resultados del 8D?


-En la Mesa de la Unidad hace dos meses decidimos que íbamos a asumir la salida del Gobierno por la vía constitucional y democrática. Los vehículos constitucionales son distintos, está la renuncia, el revocatorio, la enmienda, la constituyente y creemos que de esas opciones la constituyente es la más adecuada: se puede convocar por el pueblo, recolectando firmas de por lo menos 15% de los electores y eso nos permitiría hacer un activismo de calle, un despliegue cuerpo a cuerpo, que es el terreno de la política en la que estamos en el 2014. Nosotros ya dejamos atrás el terreno de la política mediática por la vía de los hechos y entramos en un tablero distinto de lucha política y social que tiene que ver con la calle. La constituyente permite una propuesta de cambio a nivel de todo el poder nacional. Los que firmamos (el remitido del 7 de diciembre) pensamos que el problema no está concentrado en el Ejecutivo nacional ni en Nicolás Maduro, sino que hay un problema sistémico, que hay una ilegitimidad en el desempeño del TSJ, de la Fiscalía, de la Defensoría del Pueblo, de la Contraloría, del propio CNE. Todos esos poderes están violentando la Constitución.


-Insisto. Ha molestado dentro de la Mesa de la Unidad que usted y María Corina Machado hayan promovido la constituyente fuera de la Mesa. Capriles no descartó "depurar" la alianza y duda de su viabilidad por las agendas paralelas.

-Para mí la discusión no es cuántas sillas hay en la Mesa sino que tiene que ver con la unidad nacional. Tenemos que cerrar el ciclo de lo que fue la Mesa como un espacio y abrir un nuevo ciclo de la Unidad Democrática. Si nosotros no tenemos una idea de país que nos unifique, la capacidad de aglutinar a todos los factores que quieren cambio es mucho menor. Esto no es idealismo, este es el corazón de la política, que es la capacidad de poner a un país a soñar en torno a una idea de nación, y en torno a eso hay que hacer el planteamiento organizativo que es secundario a la visión. La Mesa ha sido una plataforma extraordinaria en el plano electoral, ahora, cumplido el ciclo de las elecciones de alcaldes, tenemos que dar una discusión y es por eso que nosotros hemos tomado la iniciativa de convocar a la constituyente, la vía que se decida será la que tenga mayor apoyo, más viabilidad, mayor pertinencia, pero el vehículo es secundario al objetivo. Esa comunicación (7/12/2013) la firmó gente muy importante y muy representativa de distintos sectores, que a lo mejor no tiene una silla en la Mesa pero sí tiene una voz, como millones de venezolanos.


-¿Luego de las críticas hechas por miembros de la Mesa por jugar "posición adelantada", ha reconsiderado si fue un error hacerlo así?

-Nosotros tenemos que lograr agilizar dentro de la Mesa lo que es la discusión política. En la primera reunión de la mesa estratégica el 6 de enero de este año insistimos en la necesidad de dar una discusión a profundidad sobre cuál es nuestro objetivo político y convocar a un debate nacional, estamos en el momento de abrir ese debate. Esa propuesta se la hicimos a todas las organizaciones políticas y diputados durante meses. Yo creo en hacer una consulta el año que viene que tiene que ser muy concreta: si estamos de acuerdo o no con que el Gobierno de Nicolás Maduro dure hasta el 2019.


-Por las dudas que algunos dirigentes expresan: ¿se mantiene usted en los postulados de la MUD y descarta cualquier otra salida, incluso la militar?

-Nosotros estamos haciendo una propuesta civil, popular, democrática, constitucional para el cambio, con el voto, con la calle, con la acción colectiva, con dialogar, incluir, sumar sectores. Nosotros no estamos jugando en ningún otro tablero. Esa ha sido nuestra posición privada y pública, dentro y fuera de la Mesa. Dentro de la Mesa y de su estructura de alianza política pueden haber diferencias pero no hay divisiones. Nosotros hemos estado, estamos y estaremos dentro de la Unidad y hemos sido proactivos y nuestras tesis políticas han sido acogidas -a lo mejor han sido controversiales en un momento- como lo fueron en su momento las primarias y la tarjeta única. Lo que nosotros estamos proponiendo es abrir ese debate y ese es un derecho que nosotros no podemos cuestionar.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Doce Ejes y un Destino: 10) Institucionalización de las Fuerzas Armadas || Luis Manuel Aguana




Por Luis Manuel Aguana
“Cuando tomamos las armas del soldado

no abandonamos al Ciudadano”

George Washington

(Inscripción en el Arlington Memorial)


Atendiendo a la frase atribuida al Libertador: “Ecuador es un convento, Colombia es una universidad y Venezuela es un cuartel”, ya deberíamos a estas alturas conocer lo suficiente a los protagonistas de ese cuartel: las Fuerzas Armadas. No en balde llevamos décadas de idas y venidas con el mundo militar, golpes incluidos, como para saber cómo se pueden entender a esos venezolanos. Pero al decir de un buen amigo militar, los civiles venezolanos no conocemos lo suficiente a nuestras Fuerzas Armadas. Y eso es verdad.

El enfoque que intenta dar el Proyecto País Venezuela es el deber ser: “Restablecer el carácter profesional apartidista y no deliberante de nuestras Fuerzas Armadas en base a sus principios institucionales: garantizar la soberanía nacional y defender la vigencia del sistema democrático” (ver Proyecto País Venezuela – Reconstrucción y Reconciliación Nacional – MID Táchira/AVERU enhttps://docs.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDUmhEbXFZMGR0bEU/edit?usp=sharing).

Sin embargo, no deseo caer aquí en lo que todos conocemos y que no se cumple ahora, sino dar más bien una perspectiva ciudadana y civil de nuestras Fuerzas Armadas, intentando comprender por qué razón sus resortes institucionales no se han movido hasta este momento como todos desearíamos.

En primer lugar partiré del concepto fundamental: las Fuerzas Armadas, en una democracia, están subordinadas al poder civil. Esto es, a los ciudadanos. Si entendemos eso de primero, el resto se entenderá sin problemas ni distorsiones. La Constitución le asigna responsabilidades a las Fuerzas Armadas (Art. 328, 329, 330 y 331) y estas, obedientes del poder civil, deben acatarlas. Eso lo comprenden bien los militares, un PODER CIVIL que manda y unas FUERZAS ARMADAS que obedecen. Pareciera simple ¿verdad? Pero no es así.

Imagínese amigo lector que usted es introducido en una maquinaria, cuando apenas es un adolescente, destinada a definir su manera de ver al mundo, sus valores, la categorización de lo que está bien y está mal, creciendo en un mundo exclusivo, piramidal y estructurado, destinado a defender los valores que se inculcan allí, en esa maquinaria bien aceitada para producir oficiales y soldados. No todas las personas tienen la madera para soportar eso. Pero los que salen, tendrán la impronta de la construcción personal que esa maquinaria les moldeó para toda la vida.

Esa maquinaria a la que me refiero aquí tiene unos criterios muy claros para decidir quién manda y quien obedece. En las Escuelas Militares profesionales quienes tienen el mando son aquellos que por su estudio e inteligencia sobresalen académicamente. Los que están en el tope de su promoción al graduarse son los llamados a manejar la Institución. Los que no, estarán al servicio de la Institución pero siempre a la orden de quienes fueron los mejores de acuerdo al escalafón de mérito.

Esto no es de ninguna manera un secreto militar. Estoy describiendo lo que en buena medida siempre sucedió en la Institución militar venezolana hasta la llegada de Hugo Chávez al poder. El cumplimiento de la Constitución, los valores de la Defensa Nacional, el carácter profesional y meritocrático de la Institución fue siempre lo que prevaleció.

Todos los venezolanos sabemos lo que ocurrió después. Chávez revirtió el orden natural de merito. Un oficial mediocre en una posición de mando político dislocó a la Institución. Quien debía mandar en el orden natural de las cosas fue destinado a obedecer. Y en un ambiente en donde el más alto poder define quien es el que manda, aquellos que están por construcción de la maquinaria entrenados para obedecer, obedecen. La Institución entró en una contradicción profunda. Los peores oficiales, los últimos de sus promociones, ahora mandan. La afinidad política al “proceso socialista” sustituyó el criterio natural de escogencia de los mandos militares.

Esta contradicción fue sumamente dañina para la República, porque al tener la Institución militar bajo el control de lo peor de sus integrantes se abre la Caja de Pandora de cualquier desviación: narcotráfico, delincuencia, entrega de la soberanía, incluyendo convertirse en la guardia pretoriana de un régimen corrupto.

Los oficiales profesionales están formados para el combate y para la defensa de la Nación. Quienes se destacan en la profesión militar son aquellos que mejor saben hacer eso, no otra cosa. Las Escuelas Militares no enseñan como gobernar, eso está a cargo de los políticos, enseñan es a combatir a una fuerza enemiga. Al decir de ellos mismos “la guerra la hacen los políticos, los militares la combatimos”. Al perderse el norte en una Institución cuyo principal activo es el orden, quienes deben combatir no combaten y quienes deben mandar no lo hacen porque fueron sustituidos por mediocres y corruptos. Resultado: el caos.

Entonces, unos individuos diseñados y construidos para obedecer, por una maquinaria muy eficiente, sometidos a un proceso de destrucción de su esencia fundamental que hace que los peores sean quienes detenten los mandos y derrumbarse de acuerdo a sus propias palabras “los tres pilares fundamentales en que descansan la organización, administración, operatividad y unidad de mando de la FAN, como lo son la DISCIPLINA, LA OBEDIENCIA Y LA SUBORDINACION”,están en el medio de un grave predicamento que deben resolver, porque no es posible vivir en una contradicción sin correr el riesgo de ser destruido. Y si a eso le unimos la penetración ideológica y material de otro “ejército de ocupación”, nos encontramos al borde de un coctel muy explosivo.

La concepción ampliada de la Defensa Nacional incluye a todos los venezolanos, no solo a los militares: “…La continuidad del Estado en el orden del tiempo y del espacio descansa en la defensa de su existencia, protegiéndose de los agentes de descomposición que de manera constante inciden sobre el mismo, poniendo en peligro la comunidad organizada en Estado en cuanto a su seguridad interna y a su seguridad externa. Defensa nacional corresponde a todos los miembros de esa comunidad, esto es, a toda la ciudadanía compete, al igual que a los órganos públicos, la realización de los llamados grandes objetivos de carácter permanente de la defensa, que abarcan los campos políticos, económicos, social, militar, la promoción del bienestar ciudadano y de la sociedad en general, la supervivencia de nuestra cultura y los objetivos estratégicos” (ver Raúl Aguana Figuera, Consideraciones sobre el Derecho Militar Venezolano enhttps://docs.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDdGZVTk9lU2ZCb28/edit?usp=sharing).

Aunque el trabajo del Dr. Aguana está referido a la Constitución de 1961, los principios sobre los que se fundamenta este concepto son los mismos. Y de acuerdo a esa conceptualización todos estamos involucrados en el problema de defender la soberanía de nuestro país, no solo los militares, aun cuando la Constitución de 1999 les asigna a ellos responsabilidades muy claras en su Artículo 328.

La inscripción de George Washington en el Arlington Memorial que precede esta nota está tomada de la obra de Frederick Martin Stern, “El Ejercito Ciudadano”-Citizen Army-, (1961) que amplía en lo fundamental esa concepción holística de la Defensa Nacional y el papel de la Fuerzas Armadas en una sociedad. La cita de Washington define a las Fuerzas Armadas para la protección del Ciudadano. Las armas de la República son para la defensa de su pueblo. Pero en Venezuela tenemos ahora un grave problema ¿cómo protegerán nuestras Fuerzas Armadas a los ciudadanos si se encuentran en un estado de contradicción y neutralización? ¿O ya han llegado a un punto tal de distorsión que ya no existe para defender al ciudadano sino para doblegarlo? De no resolverse la contradicción se pone en peligro la esencia misma del Estado.

Una Asamblea Nacional Constituyente bien podría devolverle el carácter Institucional a nuestras Fuerzas Armadas, establecido en la actual Constitución y violado por el régimen. Esto es, el rescate de la institución militar sobre la base de la convocatoria al depositario de la soberanía. Sin embargo, dadas las características únicas de esa Institución, una recomposición de esa maquinaria no correspondería hacerla sino a las mismas Fuerzas Armadas, ya que sólo ellos saben cómo repararla, volviendo a colocar en su justo sitio todo lo que se ha torcido en este proceso de involución al que han sido sometidas. Y eso no solo es un asunto de cumplimiento constitucional, para ellos es un asunto de supervivencia, restándole solo a ellos decidir el momento cuando comenzar a hacerla.

No somos nosotros, los civiles, quienes debemos decirles a los militares como organizarse en una democracia, ellos lo saben perfectamente, aunque muchos lo pongan en duda. Los civiles lo que debemos hacer, ahora y en el futuro, es respetar el sentido de esa Institución, dándoles el espacio correspondiente para que desarrollen su misión dentro de la sociedad.

Algunos creen que, a este punto de la destrucción institucional, no existen suficientes raíces para esa recomposición, otros creemos que sí. Y eso es precisamente porque en la propia construcción de esa maquinaria que labró la mentalidad obediente de nuestros oficiales y que aparentemente los inmoviliza, se encuentra mezclada también la esencia de la obediencia Constitucional. De esas contradicciones no se podrá salvar el régimen…

Caracas, 15 de Octubre de 2013

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/

Email: luismanuel.aguana@gmail.com

Twitter:@laguana

Doce Ejes y un Destino: 9) Ciudad, vivienda y calidad de vida || Luis Manuel Aguana


Por Luis Manuel Aguana

Sin falsas pretensiones, creo que este noveno Eje del Proyecto País Venezuela es de OBLIGATORIA lectura para cualquier candidato a Alcalde en Venezuela.

No existe nada más apreciado para un ciudadano que tener un lugar hermoso, tranquilo y seguro para vivir y levantar a una familia. Vivir dignamente en una ciudad que pueda proveerle de una vivienda y calidad de vida, sin importar la condición social de la persona. Eso es esencialmente un Derecho Humano. Pero es también una esperanza sumamente difícil de alcanzar en cualquier ciudad de la Venezuela actual, así como en algunas ciudades de Latinoamérica, donde la violencia, la pobreza y la desigualdad hacen estragos, tornando imposible alcanzar ese sueño.

Los niveles de violencia y pobreza, independientemente de las razones históricas, han hecho de Caracas y las principales ciudades de nuestro país un teatro macabro de guerra y violencia, siendo ésta casi que la principal excusa que se esgrime para que las familias emigren de Venezuela. Es un problema al que los venezolanos no le vemos solución. ¿Cómo tener calidad de vida si no se garantiza una ciudad sin que la violencia de la delincuencia te destierre y mucho menos alcanzar una vivienda digna?

Este es el tipo de cosas que nos preguntan cuando se discute el tema Constituyente: ¿y qué tiene que ver cambiar la Constitución con mejorar ese estado deplorable dentro de nuestras ciudades? Pues tiene muchísimo que ver. Veamos por qué.

Deben darse dos condiciones fundamentales para conseguir este objetivo: a) Que los Municipios manejen sus propios recursos a discreción y b) Una administración eficiente y honesta de los recursos ciudadanos. ¿Qué esto es posible? Si es posible y lo demostró Sergio Fajardo en la ciudad de Medellín, Colombia durante su período de Alcalde 2004-2007. Analicemos esto con detalle.

La primera condición la dio la Asamblea Nacional Constituyente Colombiana de 1991 cuando estableció en su Constitución lo siguiente:
“Art. 286: Son entidades territoriales los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas. La ley podrá darles el carácter de entidades territoriales a las regiones y provincias que se constituyan en los términos de la Constitución y de la ley.
Art. 287: Las entidades territoriales gozan de autonomía para la gestión de sus intereses, y dentro de los límites de la Constitución y la ley. En tal virtud tendrán los siguientes derechos:
1. Gobernarse por autoridades propias.
2. Ejercer las competencias que les correspondan.
3. Administrar los recursos y establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones.
4. Participar en las rentas nacionales.” (Subrayado nuestro). (Ver Constitución Política de Colombia, 1991 (con Reforma de 1997) en
http://www.unesco.org/culture/natlaws/media/pdf/colombia/colombia_constitucion_politica_1991_spa_orof.pdf).

Un estudio pormenorizado de la descentralización en el proceso Constituyente colombiano realizado por las especialistas Emilia Girón Reguera y Liliana Estupiñán Achury (El modelo de descentralización territorial en la Constitución Colombiana de 1991 a la luz de la Jurisprudencia Constitucional enhttp://www.idpc.es/archivo/1213706177FCI9AEGRLEA.pdf) concluye en lo siguiente:“…Por último, la importancia de disponer de autonomía financiera para gozar de una real autonomía tampoco ha sido obviada por la doctrina constitucional, al resaltar que un rasgo característico del derecho a la autonomía lo constituye la atribución que tienen las entidades territoriales para establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones. Lo que justifica con el siguiente razonamiento “no basta con diseñar una autonomía bajo la idea de que las entidades territoriales pueden designar sus propias autoridades, ejercer poderes, atribuciones o competencias específicas que les pertenecen, con cierta libertad e independencia, si al mismo tiempo aquella no comprende lo económico y financiero, es decir, el derecho de contar con recursos, a través de la participación de las rentas nacionales y el establecimiento de impuestos y de administrarlos, según convenga a la gestión de los intereses regionales y locales” (negritas y subrayado nuestro).

Esto último es lo fundamental en todo el caso de la municipalización colombiana en la actualidad y es el que pretendemos para Venezuela. No es suficiente la autonomía política (elegir Alcaldes y Gobernadores) si no se le da la independencia financiera para operar la gestión pública en las ciudades venezolanas, como lo estamos solicitando en el Proyecto País Venezuela.

De esa forma es que podremos garantizar el noveno Eje del Proyecto País Venezuela, que “El Estado garantice a la familia venezolana viviendas apropiadas y los urbanismos respectivos, que constituyan la base de ciudades humanizadas y hogares dignos, que le ofrezca calidad de vida y sostenibilidad a la Institución Familiar” (ver Proyecto País Venezuela – Reconstrucción y Reconciliación Nacional - MID Táchira/AVERU enhttps://docs.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDUmhEbXFZMGR0bEU/edit?usp=sharing).

No ahondaremos en cada uno de los objetivos específicos de este Eje, esbozados en la presentación del Proyecto País, ya que estos corresponden a la seguridad que debe darle el Estado a los ciudadanos, habida cuenta que estos objetivos apuntan a garantizar esa calidad de vida como Derecho Humano para los habitantes del territorio venezolano, llámese éste Municipio, Estado o País.

Sin embargo, sí deseo precisar la experiencia de Medellín, cuando bajo el control de las manos correctas es la prueba viviente de que si se puede llevar a cabo un proceso de transformación desde una ciudad sumida en la violencia y la pobreza a una ciudad progresista y con calidad de vida. Pueden conocer del propio Sergio Fajardo Ex Alcalde de Medellín (2004-2007) este extraordinario tránsito en una conferencia dictada en el TEC de Monterrey, México (ver Conferencia de Sergio Fajardo, Ex Alcalde de Medellín-Colombia, en el TEC de Monterrey “Medellín: Del Miedo a la Esperanza”
http://motivacionweb.blogspot.com.es/2012/09/conferencia-del-miedo-la-esperanza-por.html).

Al conocer la experiencia de Medellín se pueden llegar a algunas conclusiones: a) es necesario, pero no suficiente, que la ciudad tenga la posibilidad legal de obtener y administrar los recursos necesarios para su recuperación; b) que exista una cabal comprensión del problema que se debe enfrentar para resolverlo; y c) que la sociedad civil se empodere del problema y tome las acciones para demostrar efectivamente que si se puede hacer un gobierno honesto en beneficio de las mayorías.

En efecto, Fajardo como buen matemático de formación que es, se planteó la siguiente interrogante: ¿Qué problemas vamos a resolver en Medellín? Y según sus propias palabras la respuesta salió inmediata: 1) Desigualdades sociales y una gran deuda social histórica acumulada; y 2) Violencia con raíces profundas, muy profundas…que incluyen la generada por el narcotráfico. Cualquier semejanza con nosotros NO es pura coincidencia…

Fajardo y su equipo dividieron la ciudad en zonas de acuerdo al Índice de Desarrollo Humano-IDH. No me extrañó esto proviniendo de una persona de una sólida formación técnica pero con una altísima conciencia social. Al usar este criterio para enfocar la solución de los problemas, se identifican las principales áreas de atención de un gobierno que realmente desee hacer algo por los más necesitados, ya que el IDH es una composición técnica que mide varios factores que muestran esperanza de vida, educación e ingreso. Aquellos interesados en profundizar este aspecto fundamental pueden revisar el concepto en un trabajo que publique en el 2007: IDH Compuesto: Un ejemplo de aplicación para Venezuela (Dic. 2007) (ver
http://es.scribd.com/doc/21268009/IDH-Compuesto-Un-ejemplo-de-aplicacion-para-Venezuela) donde además de estas variables incluyo otras relativas a las Libertades Políticas de los venezolanos en el período 1998-2005.

Esta aproximación conceptual, basada en criterios alejados del populismo, de entrada hace diferente el enfoque de aplicación de los recursos del tradicional utilizado por la dirigencia política. Eso diferencia a Fajardo del resto de sus pares. Un enfoque técnico aplicado a los problemas reales de las personas, que traduce a la EDUCACION como un componente fundamental para la mejora de la calidad de vida.

De allí que Fajardo indica que es condición necesaria TRANSFORMAR LA POLITICA. Esto sale como la resultante de personas provenientes de la sociedad civil que sabían cómo se podría realizar un cambio, y al no verlo reflejado en las decisiones de la clase dirigente no les quedo más remedio que participar en el juego político, ganar elecciones y realizar ese cambio por ellos mismos, incidiendo en la manera de administrar la cosa pública. A la pregunta de dónde habían salido los recursos para acometer la transformación de Medellín, la respuesta de Fajardo se resume en lo siguiente: no nos robamos los reales. Ese es en realidad el milagro que operó en Medellín.

No voy a relatarles el cuento completo de Fajardo que ya está muy bien contado desde su propia perspectiva en los videos de su conferencia en el TEC de Monterrey. Es un proceso de transformación único en Latinoamérica pero que pasa por un cambio de principio: una Constitución que lo permita y unos ciudadanos resteados a provocar un cambio. Y como bien indica Sergio Fajardo al finalizar, los llamaron locos, les dijeron que no se podía, y ellos fueron adelante. Así nos llaman ahora a nosotros al desear un cambio profundo en Venezuela de la mano de un Proyecto País y una Constituyente. Pues bien, ya somos muchos. Lo que falta ahora es que esa locura la hagamos realidad.

Caracas, 11 de Octubre de 2013

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