¿Está UD. de acuerdo con la activación del PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO en Venezuela?

martes, 23 de julio de 2013

Antipolítica || Santiago José Guevara García


Por Santiago José Guevara García


Surge de nuevo el fantasma de la antipolítica. Pero, no como lo proclaman los críticos de su “siniestra” presencia. Más bien, en la paranoia de los voceros partidistas actuales y sus panegíricos. “Están locos” y “No aprendemos” nos endilga un gacetillero en un diario nacional. 

Nada nuevo bajo el sol: la eterna lucha entre conservadores del statu quo partidista beneficiario del generoso Estado venezolano y “progres” de la sociedad civil. Razón: el avance de las ideas transicionales y constituyentes en la opinión pública. O sea, la posibilidad cierta de zafarnos de malos y peores de la política venezolana.

Lo muestran las encuestas (reconocidas por los más importantes voceros de la política democrática), las declaraciones de diversas personalidades, la asunción del tema por algunos editores y medios radioeléctricos, el respaldo de instituciones de reconocido prestigio, el surgimiento de activos bastiones regionales a favor de una constituyente y la incertidumbre y atascos de la llamada “Mesa”.

Mientras tanto, la política opositora sigue sin disponer de un esquema claro de superación del régimen delincuente que día a día aniquila más a la sociedad venezolana y en su modelo exclusivamente partidista, a pesar de los múltiples llamados a la apertura, desde siempre. Lo hemos dicho al cansancio: la sola vía comicial no garantiza ganancia a la política democrática. Y la POLÍTICA, con mayúsculas, debe ser para la recuperación de la política para todos los venezolanos.

Entonces, hablemos claro: ¿quiénes son los antipolíticos?: ¿Quienes propugnamos una acción política y estratégica amplia o quienes siguen y seguirán en el electoralismo, sin lucha política firme, mientras se escudan tras sus “padrones electorales” para negociar posiciones y beneficios? ¿Quien asume un concepto de unidad nacional amplia o quien lo confina a los mermados partidos solamente? 

¿Quien dispone de un relativamente estructurado Proyecto de País o quienes no pasan de unas dispersas, miméticas y acomodaticias ideas para gobernar? 

¿Quienes se plantean someter a la consideración del país un Pacto de Gobernabilidad formal que norme y controle la actividad estatal o quienes aspiran a cheques en blanco y postdatados para gobernar? ¿Quienes proponen una estructurada Transición a la Democracia y una fase posterior de Consolidación Democrática o quienes rechazan los conceptos? 

¿Quienes se atreven a decir con claridad que estamos frente a un conflicto entre sistemas o quienes insisten en el negocio electoral? ¿Quienes entienden y asumen que Venezuela es cada vez más una entidad vacía hipotecada a Cuba, el Foro de Sao Paulo, China, Rusia, Bielorrusia y otros conspicuos socios de la geopolítica forajida alrededor del neocomunismo u otras formas de totalitarismo o consuman esa entrega?

¡Hablemos claro y debatamos! ¡Y hagámoslo frente al país! El reto lo lanzamos desde la militancia comprometida con una salida democrática al degredo resultante del actual estado de cosas. 

Para nadie es un secreto que “el sistema” no es solo el chavismo. Lo es el tinglado chavismo-“alternativos”, que vive de los recursos públicos del Estado chavista y de aquellos que persiguen (y logran) su acceso a ellos: encuestadoras acomodaticias, expertos en “marketing político”, opinadores de oficio, publicistas, informáticos electorales, “dealers” de deuda asesores de candidatos, expertos en “economía financiera” (léase “guisos” con la política cambiaria, financiera, papeles del Estado, gestión de importaciones, etc.). 

Ése es un sistema parasitario. Vive –y vive bien- de las situaciones creadas por el Estado, con el barril sin fondo de su presupuesto, irresponsablemente decidido por unos y otros, mientras la gente desespera en medio de la insólita escasez de casi todo y las pésimas perspectivas nacionales. Eso hay que cambiarlo, tan pronto como posible (dije posible, para que no se nos acuse de proponentes de la ingenuidad y la torpeza). Sin embargo, algunos solo sacan la cuenta de cuándo menguará la dirigencia de la política democrática del pasado, sin prestar atención a su propia mengua y a la desaparición del país. 

Los antipolíticos –me asumo como tal, solo para molestar- propugnamos ese cambio por una vía constitucionalmente prevista. En la cual participan todos. Por lo demás, pacífica, que convoca a consensos, revisa ampliamente la problemática nacional, reinstitucionaliza, reconcilia, provee largo plazo, etc.

Y lo hacemos con plena razón. La urgencia del cambio en los cimientos no la impuso la oposición: la tomó para sí el régimen. Fueron ellos los que anularon su propia Constitución. Ellos la niegan, pero algunos de nuestro lado, reconociendo sus fallas de origen y aplicación, se aferran a ella, no por la lógica obligación de cumplirla, como buenos ciudadanos, sino porque permite la muy beneficiosa, en términos pecuniarios, entropía constitucional.

Hago de nuevo acto de fe radical. Si tengo que asumir lo de antipolítico (que no lo soy, y de ello dan testimonio mis escritos y realizaciones), lo asumo. Si eso es necesario para salvar a Venezuela, lo hago gustoso. La relación costo-beneficio me ayuda.


*Santiago José Guevara García
(Valencia, Venezuela)
sjguevaragarcia@gmail.com / @SJGuevaraG1