¿Está UD. de acuerdo con la activación del PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO en Venezuela?

viernes, 30 de agosto de 2013

Ausencias || Prof. Santiago Guevara Garcia


Ayer, jueves 29, tuve la oportunidad de representar al Profesor José Ángel Ferreira, Vicerrector de la Universidad de Carabobo e impulsor principal del Proyecto Bicentenario, de la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios, como expositor corto en una muy importante y numerosa reunión del liderazgo nacional, convocada en la sede del IFEDEC-Centro de Políticas Públicas, en Caracas. A algunos aspectos principales suscitados voy.

La exposición central correspondió al Ingeniero Enrique Colmenares Finol, ex ministro del Ambiente, en los ’90, y miembro invitado del Proyecto; la otra exposición corta, al ex Senador Rafael Enrique Casal, también miembro. El énfasis estuvo en la posibilidad de avance de una iniciativa constituyente y una visión rápida del Proyecto de País asociado a la iniciativa del Ingeniero Colmenares y el grupo ciudadano que lo acompaña en sus afanes. Esa iniciativa ha sido acogida, junto con otras, por el Proyecto.

La discusión fue franca, excepto alguna desorientada especulación vana y pretenciosa sobre planteamientos y propósitos. El nivel, como lo habíamos dejado de observar en Venezuela: contenidos, detalle, intercambios, intención de aportar, etc. La anfitrionía, excelente: el indiscutido liderazgo moral de Eduardo Fernández, junto a su esposa, su hijo, el diputado Pedro Pablo Fernández y el hacendoso equipo del IFEDEC. Una jornada “redonda”, podríamos decir.

Los análisis fueron diversos, bajo el reconocimiento de la complejidad y variedad de los asuntos involucrados. Esto lo quise destacar en mi primera intervención. Es una temática muy amplia y con muy diferentes temas y problemas, que resultaba de difícil aprehensión en una única sesión. Y, por su dinámica y el modo del planteamiento inicial del Ingeniero Colmenares –no es una crítica-, careció de tres ausencias. A ellas, dedicaré el artículo.

La primera es la inevitabilidad de agotar el diagnóstico sobre las condiciones actuales del país. El dilema se plantea entre la aceptación de las evidencias sobre el carácter del régimen y sus consecuencias o el mantenimiento de la opinión de que solo estamos frente a una desarreglos y fallas de funcionamiento, resolubles por la exclusiva vía electoral.

La segunda, derivada de la anterior, es la disquisición acerca de cómo encarar la lucha política transformadora, a favor de la nación, en un contexto como el enfrentado por el país. Pareció haber consenso en la reunión sobre la necesidad del cambio. Y ese cambio apuntó hacia la fortaleza de las instituciones, para decirlo sin mayor detalle. Pero, no parece haber consenso sobre el modo político para lograrlo. Fue patente el contraste entre la progresividad y el incrementalismo del actual manejo electoralista y la línea de una dinamización, profundización y amplia socialización de la política democrática. 

La tercera, que nos tocó resaltar en nuestra segunda intervención, tiene que ver –así la defino- con la total ausencia en la discusión nacional –política, académica y mediática- de la más importante discusión en contextos potencialmente transicionales como los que muestra Venezuela: la contradicción entre voluntarismo e institucionalismo. En otros términos: la revisión de la solución institucional a nuestros males.

Las abordo conjuntamente: 1) partir del supuesto –posiblemente no consciente- de la posibilidad de solución electoralista, sin trabajo político y estrategia amplia; 2) no asumir la dinamización –levantisca, la hemos llamado- de la sociedad toda –tirios y troyanos- y 3) no entender que la reinstitucionalización del país –no una Constitución, sino el entramado institucional completo- tendrá como consecuencia mantener el país en el escenario del “más de lo mismo”; lo cual, al final, significa la consolidación del actual estado de cosas y la deriva hacia situaciones de riesgo en el plano de la gobernabilidad.

Visto en positivo, lo que estoy planteando es que la Venezuela actual tiene que reconocer asertivamente sus precisas exigencias en el plano político y asumir la solución más conveniente. Eso significa ir al fondo de las cosas. Hay que reconocer la fractura de la nación, su necesidad de recomposición y el establecimiento de sus nuevas reglas. Otra cosa, como decía, en claro francés tachirense, el Ingeniero Colmenares, sería el pernicioso “dejar hacer, dejar pasar”.

Sensibilizar la nación sobre su precisa realidad política, ayudarla a encontrar la fórmula apropiada para la acción, resaltar lo que en el plano universal se reconoce como soluciones permanentes para situaciones como la nacional y convertir todo ello en un afán que contenga un fin estratégico y unas líneas de acción son un importante reto ahora.

Ojalá que iniciativas como la del IFEDEC se repitan. Eduardo Fernández y su equipo son excelentes anfitriones. Disponen de una red nacional de grupos promotores, de innegable actividad a favor de la buena política. Ojalá que la agenda amplia y variada pueda ser maduramente abordada. Buena jornada a repetir. 

* Santiago José Guevara García
(Valencia, Venezuela)
sjguevaragarcia@gmail.com /@SJGuevaraG1