¿Está UD. de acuerdo con la activación del PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO en Venezuela?

domingo, 18 de agosto de 2013

Rafael Casal, ex-Senador del extinto Congreso Nacional || Propone constituyente la sociedad civil para “reconciliar y reconstruir” al país || LA NACIÓN

Rafael Casal, ex-Senador del extinto Congreso Nacional

  “La constituyente que proponemos busca reconciliar y reconstruir al país, mediante un cambio no traumático ni violento. Es para incluir a los excluidos. Esas conversaciones también deben darse con todas las organizaciones políticas, incluyendo al partido del Gobierno, porque nuestro principio es universal, no se trata de quitar a unos para poner a otros. El fin es crear un país sin delincuencia, con universidades autónomas, con protección a la infancia y atención hospitalaria, una adecuada red de salud pública y de seguridad social”, explica Rafael Casal, abogado y exsenador del desaparecido Congreso Nacional, de visita en Diario La Nación.

El “Proyecto Bicentenario”, que no es otra cosa que una asamblea nacional constituyente con sentido popular, tal y como la plantean dirigentes de la sociedad civil tachirense y del Movimiento Independiente Democrático, representado por el exparlamentario, se sustenta fundamentalmente en la no reelección indefinida, la independencia de poderes, la descentralización o federalismo, para que las regiones y municipios tengan sus aportes económicos y se desarrollen adecuadamente”.


Entre otras cosas, plantean la revisión de las funciones de la Fuerza Armada Nacional (FAN), toda vez que “no se concibe la partidización en los cuarteles, o militares en funciones de ministros y gobernadores”.

En el caso específico del Poder Judicial, proponen la creación de tribunales regionales que permitan agilizar los trámites, ya que “son innumerables las personas enjuiciadas y no condenadas”, argumenta.

Aboga en el proyecto constituyente por una “verdadera” autonomía universitaria y la defensa de la propiedad privada, “no entendida esta como latifundista, sino como la propiedad de pequeños bienes, como la vivienda de un venezolano de clase media”.

Esta serie de ideas, precisa Casal, “nos llevaron a la necesidad de hacer estos cambios a través de la vía democrática prevista en la Constitución Bolivariana de Venezuela, aprobada en el 99, en sus artículos 347, 348 y 349, los cuales le permiten al pueblo, con la recolección de 15% de las firmas de inscritos en el Registro Electoral Permanente (REP), es decir, menos de 3 millones”, este mecanismo, que según dice pueden activar en menos de un año, para “hacer un cambio rápido y no violento” en las estructuras del país.

Enfatiza el jurista en que impulsan estas ideas para lograr “ese país donde las juventudes estudiosas exijan un futuro distinto y mejor a lo que estamos viendo, donde nos agobian la inseguridad, el problema educacional y de la salud”. Este último, dice, “como médico, me atrevo a indicar que es uno de los más graves, pero está oculto ante la gravedad de la inseguridad, porque el pueblo piensa más en el muerto que en el enfermo que no consigue atención médica”, resalta.

Sostiene que este proyecto de país es respaldado por el sector universitario, la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (Avru), la Conferencia Episcopal Venezolana y Fedecámaras, con cuyos representantes han conversado; inclusive, con los sindicatos, “toda vez que el Gobierno ha hecho un paralelismo sindical, por lo cual hay graves problemas”.

En este sentido, adelanta que, una vez aprobado el proyecto, estiman deben participar constituyentes de los partidos políticos, sectoriales y expertos, es decir, todo llevaría a hacer una constituyentes muy plural y nada factible de que se incline hacia un sector, sino que se debe trabajar por el bien de la conectividad, de manera consensuada, con una mayoría calificada y no absoluta”, afirma.
“Ante la crisis y la desidia
requerimos medidas radicales”

Defiende Casal la probabilidad de que se materialice esta reforma a la Carta Marga, en un tiempo no superior a un año, y como incentivo para las elecciones municipales, ya que a su juicio el país está enfermo. “Cuando un enfermo está muy mal no se le pueden dar pildoritas y paños calientes; y el país es un paciente que está muy mal. Cuando se hace una intervención quirúrgica hay riesgos, pero si no se corre con estos, el enfermo no mejora”.

Por lo tanto, insiste el jurista, “si no corremos los riesgos que existen en todo cambio, no vas a mejorar el país, y en un país que tiene los problemas que padece Venezuela, entre tantos la escasez, pues debemos hacer turismo por los supermercados y bodegas para poder comprar alimentos; un país productor de petróleo donde ni se consigue papel higiénico, y persisten colas interminables para echar gasolina. Todo eso es crisis, desidia, incapacidad, y eso no se resuelve sino con medidas radicales, como esta constituyente”.

— ¿Cuáles serían los riesgos que se corren de aplicarse este mecanismo constitucional?

— En un proceso constituyente podría dárseles un gran poder a los parlamentarios o a los constituyentes, en tanto que los poderes constituidos fenecen; pero, ¿no es conveniente que fenezcan poderes que están secuestrados y que no resuelven los problemas? -cuestiona-. Les pregunto a los jóvenes: ¿acaso no creen que es necesario un cambio en el país, por ustedes y por su familia? La gran célula de la sociedad es la familia y es una de las cosas que se ha golpeado más con la ideologización de las escuelas y colegios, hecho que tenemos que combatir— resalta.

Reconoce el dirigente que la tarea no será fácil, “pero lo peor que hay es no emprender la lucha, y ya este muchacho, que es la constituyente, está caminando y llegará a un destino feliz, que es crear ese gran proyecto de país”.

Además, destaca que la constituyente “tiene la ventaja de que es perfectible, es decir, cada vez que se discute nos nutrimos más y se puede mejorar”.

“Le temen a la discusión
quienes tienen prebendas”

A juicio del abogado y exsenador, “todo lo que implica discusión y debate trastoca los intereses de quienes tienen prebendas y parcelas, por eso se rehúsan a que existan cambios, pero el cambio tiene que venir; y la constituyente garantiza que sea un cambio no traumático”.

Sin embargo, aclara, “esto no puede llevar al miedo. Nuestro proyecto se viene modificando desde hace mucho tiempo, porque en cada una de las discusiones que hacemos alguien tiene una idea importante”.

Insiste Rafael Casal: “Una constituyente o reforma a la Carta Magna se hace para fortalecer todo, la Fuerza Armada, por ejemplo, componente que ha sido ideologizado, cuando su función es vigilar y cuidarnos, y los gobiernos estén sujetos a la protección de ellos, y no para que se transformen los cuarteles en centros de partidos políticos, de adoctrinamiento, cuando esa no es su función”.

— Si nosotros dejamos avanzar la escasez, el cierre de las clínicas privadas, en tres meses se desatará un caos en ambos sectores, así como en el sistema eléctrico, la inseguridad y muchas cosas más -advierte-. De allí que, con la constituyente que proponemos, estaremos evitando un enfrentamiento, buscando una reconciliación y un reencuentro del país, para fortalecernos y así poder tener el país que todos soñamos— argumenta.
Advierte que “no me preocupa ni me escandaliza que algunos estén en contra, el debate es para ponernos de acuerdo. Eso nos ha permitido asistir a muchos sitios para pregonar todos estos argumentos”.

De allí que, para difundir estas ideas, llevarán a cabo al menos cuatro foros en la Universidad de Carabobo, ULA y en la Universidad de Oriente (UDO), con la presencia de expertos colombianos, quienes han alimentado este proyecto con el ejemplo de la constituyente que tuvieron hace veinte años en su país.

Añade el representante que los interesados en incorporarse y aportar ideas a este proyecto de país pueden acudir a la Casa del Pueblo, en la carrera 2 entre calles 13 y 14 de La Ermita, o llamar al coordinador regional del MID, Jorge Emiro Rangel, por el teléfono 0424-7488710.